En quince años se recopilaron por la Internet 23 fotografías de Jesús surgidas alrededor del Mundo durante todo el Siglo XX. Los rasgos y el perfil coincidentes del rostro que ostentan permitió sobreponer las fotos para producir una imagen con la cual se comparó la Sábana de Turín y el Sudario de Oviedo, y así advertir que no se tocó el cuerpo de Jesús al deponerlo, trasladarlo y depositarlo en el sepulcro. En tanto que algunos libros apócrifos y cierta iconografía aportan datos para saber quién sustrajo la Sábana del sepulcro, por qué se le sacó de Jerusalén y se le halló confinada en el nicho sobre la puerta occidental de la ciudad de Edesa quinientos años después; para interpretar adecuadamente los hallazgos científicos en dicha tela y descubrir una disputa sobre los Libros Sagrados —en medio de la cual murió Jesús, cuyo sacrificio cumplió con los requisitos de cada sacrificio exigido por la Ley de Moisés al Pueblo de Israel—, y así saber el origen cierto de los Rollos del Mar Muerto adjudicados a los esenios.

Advertencias

La serie de investigaciones que se comparten en este sitio rinden frutos al seguir rutas que la crítica científica podría poner en entredicho a priori o con prejuicio, esta heterodoxia aparente exige glosar tales rutas para dejar clara su validez relativa y restrictiva a los aspectos que impactan las indagaciones.

Tradición oral. En el prefacio de su libro Encuentro con hombres notables cuenta Gurdjieff que por pasar a la adolescencia tuvo oportunidad de desvelarse para presenciar una discusión nocturna entre su padre juglar y un sacerdote sobre el canto 21 de la epopeya de Gilgamesh, El diluvio antes del diluvio, que su padre debió cantar una y otra vez. Y que ya maduro leyó en un diario la noticia del hallazgo de la segunda parte de dicho poema épico, del que se adicionaba en un recuadro la traducción del acadio del inicio de esa segunda parte con el canto 21, y le emocionó sobremanera leer, palabra por palabra, lo que le había escuchado cantar a su padre aquella noche y que a fuerza de repetirlo se lo aprendió. Si se considera que las tabletillas halladas en escritura cuneiforme de esa segunda parte fueron datadas como de dos mil años antes de Cristo, y que el referido poema legendario se remonta cuando menos otros mil años más, la tradición oral lo preservó incólume por espacio de cinco mil años hasta nuestros días.

Leyendas. Toda historia se basa en una leyenda fruto de la tradición oral que preserva el hecho o la conseja. Se inventó la escritura y los hombres consideraron que escribiéndolas abonaban a la preservación de las tradiciones orales que de tal hecho tomaron el sustantivo de leyenda (para leerse) que luego la crítica mutó a adjetivo para privilegiar actas, decretos, cónicas y anales que calificó de históricos. Con este "luchador rudo" hizo mancuerna el "luchador técnico" aportado por la crítica histórica con el Método de la historia de las formas que en el extremo desacredita toda apreciación subjetiva —y todas lo son—, y en base a esto cualquier narración de un hecho es puesta en entredicho y abatida vr. gr. Un judío marginal: Nueva visión del Jesús histórico (5 V.), de John P. Maier. Adiós Mateo, Marcos, Lucas, Juan, et al.. Y mientras censura las fuentes primarias, abre la puerta a la reconstrucción "crítica" de los hechos en base a generalidades históricas, vr. gr. El Zelota, de Reza Aslán, que supone que Jesús debió ser crucificado al lado de decenas de zelotas. En su libro La Ciudad Antigua: estudio sobre el culto, el derecho y las instituciones de Grecia y Roma, Fustel de Coulanges asienta: "No tenemos derecho a dudar de lo que historiaron los antiguos". Este aserto lo hace al advertir que se confabulaban historiadores y críticos con la intención de reescribir la Historia y así diluir el determinante e incómodo paso de Jesús, comenzando por el antes y después de Cristo pretendiéndolo resignificar como antes y después de la era (...) común.

Apócrifos. Ningún historiador que se repute los consideraría como fuente fidedigna; sin embargo, es en algunos de estos libros donde se hallan los datos ciertos para interpretar los hallazgos científicos en la Sábana de Turín, y con el auxilio de precisa iconografía inferir las vicisitudes que la llevaron al nicho sobre la puerta occidental del muro de Edesa donde se le halló tapiada quinientos años después.

En el año 382 el Concilio de Roma validó la lista de Atanasio de Alejandría ( 296-373) para establecer el canon bíblico retomando para ello la traducción del Antiguo Testamento al griego llamada de Los Setenta hecha para la Gran Biblioteca de Alejandría entre los años 285 y 30 a.C. —más amplia que el canon israelita o palestinense establecido por el Sanedrín de Yavne entre los años 85 y 90 d.C.—. Para los padres conciliares los libros que quedaron fuera del Nuevo Testamento no tenían la connotación de apócrifos, ni en su inicial acepción de "ocultos" ni en la postrera de "falsos"; sólo se les marginó por no ser torales para la doctrina de la fe ni para reseñar la misión y el magisterio de Jesús o los primeros días de la Iglesia que fundara.

Desprotegidos por el canon, estos libros fueron tomados cual botín por quienes disintieron de la ortodoxia; los gnósticos hurgaron en ellos enseñanzas ocultas que les ayudaran a alcanzar la iluminación, y editándolos en base a sus postulados les endosaron el adjetivo "oculto". Y luego las sectas de corte caraíta influidas por el maniqueísmo falsearon las historias originales con interpolaciones y prolijas fantasías que con desmesura premian la fidelidad y castigan la rebeldía. Destruidos por el tiempo o por interés, ni originales ni copias fieles sobrevivieron a las copias alteradas por las cuales los conocemos. Pero esas intervenciones furtivas, teniendo como tenían su preciso propósito que no era borrar en ellos vestigio del original usurpado, preservaron los datos que aportaban los originales y que en estas copias detectamos y tomamos como fidedignos al corresponderse con los hallazgos científicos en la Sábana de Turin, o con otros hallazgos arqueológicos y pruebas científicas.

De estos libros los críticos ponen en mayor interdicto aquellos adjudicados a alguna personalidad, pues la falsa autoría tendría la finalidad de reputar el escrito. Los datos que en estos libros hallamos son muy marginales y pudiéramos omitirlos, sin embargo decidimos consignarlos por su aporte al contexto.

La cuestión se torna más compleja cuando, además de adjudicar el libro a personalidad, el dato rescatable para el propósito de nuestra investigación y narrativa es suceso extraordinario, que varios se contabilizan en la vida y muerte de Jesús y esto mismo abrió las puertas de la fantasía. En tal caso contamos con el correlato de los Evangelios para el contraste del dato aportado, y por contribución de Flavio Josefo podemos saber por qué en algunos códices las Actas de Pilato reciben el título de Evangelio de Nicodemo. En su libro Guerra de los Judíos refiere que los soldados romanos que todavía quedaban del destacamento de la Fortaleza Antonia, capitularon ante Gorion, hijo de Nicodemo, y este no pudo hacer respetar sus vidas ante la turba que los linchó. También narra que la ciudad de Jerusalén en rebeldía se la disputaban tres grupos que sin embargo acordaron nombrar un triunvirato de gobierno en el cual se vieran representados, y uno de quienes formaron parte de este triunvirato fue José, nieto de Nicodemo, presumible representante del grupo posesionado de la ciudad alta y de los nuevos barrios dentro de los cuales estaba la Fortaleza Antonia. Por la guerra civil desatada a la muerte de Nerón y la sucesión de tres césares que esta implicó, los romanos aplazaron las hostilidades un año, dentro del cual, por ser ascendiente de Gorion y José, Nicodemo tuvo oportunidad de hurgar en los archivos del Pretorio en la Fortaleza Antonia, y copiar las Actas de Pilato sobre el juicio a Jesús y la Declaración de José de Arimatea adicionada a estas o a las Actas del juicio a Dimas y Gestas, y luego anexada a un códice de las Actas de Pilato. Su actuación como amanuense le valió luego aparecer como autor incluso de fantasías que no copió ni fabuló.

Contrastes. ¿Es válido contrastar los mantos reputados como mortajas de Jesús con insólitas fotografías —comprobadas como tales con las herramientas de tratamiento de imagen—, o con análisis científicos a hostias convertidas en carne? Sí, en la medida en que objetivamente existen los registros fotográficos, por sus singulares características infalsificables, y es tangible el tejido que por ello pudo ser sometido al análisis a microscopio y otros medios, y tanto la Eucaristía como las fotografías están vinculadas a Jesús de formas que ciencia e historia no pueden explicar, pero inciden sobre objeto que les corresponde analizar, y para el cual tampoco tienen explicación que satisfagan sus métodos.

Revelaciones. Para que la Iglesia acepte y valide una revelación, la persona que la tuvo es sometida a rigurosos escrutinios que casi siempre terminan muchos años después de su deceso. Son los casos de Catalina Emmerich y María Valtorta, que tuvieron visiones sobre la Pasión y muerte de Jesús, o de las videntes Juliana de Monte Cornillon (Corpus Christi), Margarita María de Alacoque (Sagrado Corazón) y Faustina Kowlaska (Divina Misericordia). Una vez agotados los itinerarios histórico, arqueológico y científico para dilucidar orígenes y vicisitudes de la Sábana de Turín y del Sudario de Oviedo, a nuestro singular parecer satisfactoriamente, y fiados del rigor con que la Iglesia ha analizado las revelaciones desde diversas esferas de conocimiento, podemos recurrir a estas in extremis, para conocer cosas que de otro modo no se sabrían, y que para el objeto de estas investigaciones se reduce a una sola: el momento preciso del deceso de Jesús y la razón clínica del mismo, revelado a Faustina Kowlaska, pues esto tiene implicaciones respecto a la Ley de Moisés con la cual se coteja, ya que de su cumplimiento depende el carácter mesiánico del sacrificio de Jesús. Salvado este último escollo, esas revelaciones y las devociones que de las mismas dimanan nos llevan mar adentro a conocimientos y meditaciones que ya no tributan necesariamente a la razón.

Motivaciones. Carezco del perfil que precisan las investigaciones que emprendí motivado por la curiosidad de los retos o acertijos que representaron las cuestiones que terceras personas pusieron ante mi, siempre en cada caso cuando creí haber hallado respuestas satisfactorias a la inmediata anterior indagatoria, como si una entidad hubiese marcado el derrotero y colocado los hitos que me guiaron a través de una ruta que nunca me propuse ni me imaginé transitar. No se me acredite pues la sinfonía que a la postre me significa todo lo investigado y revelado, pero sí las imprecisiones y fallas que el lector advierta, y que agradeceré me las haga saber.

Esta quinta edición del sitio tiene como objetivos compartir la actualización de la imagen fotocompuesta a la que se incorporaron otras fotografías recopiladas y se realizó bajo el método de separación de color con el que se rescatan los colores de las fotos que los aportan; recuperar materiales; compartir nuevos hallazgos e hipótesis sobre las consecuencias y trascendencia de los hechos; ampliar la información, revisar la redacción y actualizar el formato de acuerdo al cambio de proporción de las pantallas de los ordenadores y para los nuevos dispositivos.

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Jueves 29 de agosto de 2019
Martirio de San Juan Bautista

Francisco Hernández
herotata@hotmail.com

Agradecimientos

Fuentes consultadas