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Como puede colegirse, el Rostro de Jesús surgido de las fotografías está íntimamente vinculado y orgánicamente entrelazado con la Pascua del Señor y con su memorial Eucarístico, y por tanto, con los atributos de Jesucristo, advertidos y reseñados por las Sagradas Escrituras, exaltados por la devoción, y festejados por la Iglesia, cuyo Magisterio, particularmente rico con Juan Pablo II, profundiza y da perspectiva a lo aquí expuesto.
En el capítulo II de su Carta apostólica Nuovo millennio ineunte, Juan Pablo II precisa la necesidad y el sentido de la contemplación del Rostro de Cristo, que concreta en un programa de vida en el capítulo III. | | 
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| | La Eucaristía Reunido Jesús con sus discípulos para celebrar anticipadamente la Pascua, tomó pan, y, dadas las gracias, lo partió y se los dio diciendo: “Este es mi cuerpo que es entregado por vosotros; haced esto en recuerdo mío.” De igual modo, después de cenar, tomó la copa, diciendo: “Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros.” (Mt.26, 26-28; Mc.14, 22-24; Lc.22, 19-20) A partir de entonces la Iglesia se reúne diario a celebrar La Fracción del Pan, Misa o Celebración Eucarística. Juan Pablo II expone cómo la Iglesia vive de la Eucaristía en su Encíclica Ecclesia di Eucharistía, cuyas reflexiones continúa en la Carta Apostólica Mane nobiscum Domine. Santo Cáliz de Valencia. Se considera que fue el usó Jesús para celebrar la Última Cena e instituir la Eucaristía. Fue encontrado por casualidad en la tumba de San Lorenzo en Roma por el papa Pelagio II (579-590), recuerda Gregorio Magno (590-604) en una carta a la Emperatriz Constantina. El mismo Gregorio Magno regaló el cáliz al rey visigodo Recaredo (586-601), el primer monarca católico de España, refiere Alfredo Barbagallo. |
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Corpus Christi Hacia 1213 la religiosa Juliana de Monte Cornillón, tiene una visión que la asaltará de continuo: una luna brillante partida por un manchón de oscuridad. La visión la acongoja hasta que, luego de persistentes súplicas, una voz le revela su significado: La luna es la Iglesia militante, oscurecida por la falta de una Fiesta especial al Santísimo Sacramento, independiente al Jueves Santo (Institución de la Eucaristía) que al estar dentro de la semana Santa no daba lugar a la conmemoración. Por esta causa Juliana será hostigada por sus superioras obligándola al exilio hasta por seis veces. En 1233 se celebra la fiesta en León; en 1247 el Obispo Roberto de Thorote la decreta para su diócesis, Lieja; en 1251 Hugo de San Víctor la impone a los territorios en los que funge como legado papal: Alemania, Dacia, Bohemia, Moravia y Polonia. Juliana muere en 1258. En 1261 llega a Papa con el nombre de Urbano IV, Jacobo Pantaleón de Court-Palais, antiguo arcediano de Lieja a quien la santa había consultado sobre su solicitud para la Fiesta de Corpus Christi. En 1263 el sacerdote Pedro de Praga, quien peregrina a Roma asaltado por dudas sobre la transubstanciación, pide oficiar Misa la mañana posterior a su arribo a Bolsena y antes de continuar su viaje. Al consagrar, la Sagrada Forma se convierte en carne y derrama sangre con profusión. Asustado envuelve la Forma en el corporal que deja sobre el altar, al salir ve cómo la sangre cae al suelo de la capilla delante del altar. El Papa se encontraba en Orvieto, cerca del Bolsena; allá fue Pedro a dar cuenta de lo sucedido. El Papa envía un Obispo que retorna con la Forma encarnada y el corporal manchado de sangre. Entonces Urbano IV decide instituir la Solemnidad de Corpus Christi para la Iglesia Universal, a celebrarse el jueves siguiente a la Fiesta de la Santísima Trinidad, y que decreta con su bula Transiturus, del 11 de Agosto de 1264. La Eucaristía es, sin duda, la mayor fuente de vida y amor a la que el hombre se pueda acercar. | | 
Procesión solemne del Corpus Christi, en la custodia, bajo palio. |
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 | | La Santa Faz Es la devoción a la Pasión Redentora del Señor y su imagen es fruto de la estancia de la Sábana Santa en Edessa, donde se exhibió doblada presentando sólo el rostro. Por ello muchos creyeron que se trataba de un pañuelo y recibió el nombre de mandylion (mantelito). A la imagen original (la Sábana Santa) se le conoció como Acheiropoietos (no hecha por mano humana). La fiesta de la Santa Faz se verifica el martes previo al miércoles de ceniza, y su devoción es de gran belleza. | |  |
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 | | Cristo Rey Es la devoción a Cristo en Majestad, en Oriente se le representa sentado en un trono, con la Biblia en la mano izquierda y bendiciendo con la derecha. Siempre ocupa el sitio arquitectónico monacal más prominente: el ábside o la cúpula de los templos; y la carátula de la Biblia. En Occidente suele venerársele con esculturas monumentales, con los brazos extendidos en signo de acoger a la Creación que ha redimido; también, con cruces en las cumbres de las montañas más altas. Su Fiesta –que se celebra el último Domingo del año litúrgico, previo al tiempo de Adviento o preparación para Navidad– promulgó Pío XI con su Encíclica Quas primas. La devoción a Cristo Rey ha sido fortaleza para los perseguidos por su fe. Esteban es llevado ante el Sanedrín que condenó a Jesús, al cual le expone cómo en Él se cumplieron las profecías mesiánicas de las Escrituras: fue entregado a la muerte y resucitó. Concluye con una proclamación que le costará ser muerto a pedradas: “Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel que Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús a quien vosotros habéis crucificado.” (Hch.2,36) Es decir Jesús es Señor por cumplir su Misión, sometiéndose a la voluntad del Padre. |
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El Sagrado Corazón de Jesús En 1675 Jesús muestra a la vidente Margarita María de Alacoque su Corazón abrasado de amor y sufriente por quienes lo desprecian y traicionan, en particular los consagrados a su servicio. Y hace singulares promesas de gracia en el momento supremo de la muerte, a quienes comulguen nueve primeros viernes de mes ininterrupidos y expongan y veneren su Sagrado Corazón. Su Fiesta se celebra el 16 de junio. Significativo vínculo describe León XIII en su Encíclica Annum Sacrum, entre la realeza de Jesús y su Sagrado Corazón, al cual mediante ésta consagró el Género Humano el 25 de mayo de 1899. En tanto que Pío XII vincula la Eucaristía al Sagrado Corazón en su Encíclica Haurietis aquas, del 1956. | |  Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío
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 Jesús, en Ti confío
| | La Misericordia Divina La noche del 22 de febrero de 1931, Sor Faustina Kowlaska ve en su habitación al Señor, quien luego de un rato le dice: “Pinta una imagen Mía, según la visión que ves, con la Inscripción: “¡Jesús, yo confío en Ti!” Yo prometo que el alma que honrare esta imagen, no perecerá. También le prometo victoria sobre sus enemigos aquí en la tierra, pero especialmente a la hora de su muerte. Yo el Señor la defenderé como a Mi propia Gloria”. En otros momentos le reveló la hora de la Misericordia: las 3 de la tarde, instante de su muerte, para elevar plegarias por los pecadores; el significado de la luz que radia su corazón: “el Agua que justifica las almas... y la Sangre que es la vida de las almas...” que salieron de su costado al momento en que su corazón daba el último latido; y su deseo de tener una Fiesta, que se celebra el Segundo Domingo de Pascua. En no pocas partes de su Diario, sor Faustina asienta afirmaciones de Jesús sobre la instauración del Día de la Misericordia que precede al Día de la Justicia, como advertencia para acogerse a su Divina Misericordia. Apenas iniciado su pontificado, Juan Pablo II promulgó en 1980 su Encíclica Dives in Misericordia, en la cual expone que mientras el hombre más se centra en el hombre, más se le revela Dios. A la Divina Misericordia consagró el Género Humano el 17 de agosto de 2002. Y aún a Ella dedicó su sentido último mensaje, leído ya en forma póstuma, cuya concisión de profunda espiritualidad bien resume lo que en este sitio se expone. A partir de la figura del conyugio del Cantar de los Cantares, en su primer Encíclica, Deus caritas est, Benedicto XVI aborda el amor cristiano, y convoca a permanecer en el amor en todas las esferas y todos los campos del quehacer humano, para poder permanecer en Dios. |
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| La Biblia Muy significativa es en todos los documentos del Magisterio reseñados, la invocación a María santísima, como ejemplo de contemplación y actuación, hacia Dios y hacia el hombre. Y es Ella quien nos brinda una síntesis llena de profundidad sobre el Rostro de Dios en el Magníficat que exultó ante su prima Isabel: “Y dijo María: Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador, porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen. ”Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón. Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada. Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia –como había anunciado a nuestros padres– en favor de Abraham y de su linaje por los siglos.”(Lc 1,46-55). En efecto, el Rostro de Dios significa gracia para los humillados y para quienes le temen (aman y obedecen), y se ven motivados a buscarlo; en tanto que para los soberbios e insolentes les significa perdición y de Él buscan ocultarse, o Dios mismo se los niega; pero también es fiel a Sí Mismo y asiste a su Pueblo, aunque éste suela no serle fiel, de acuerdo a las varias menciones sobre su Rostro en la Biblia. Y así como estas fotos detallan el Rostro de Jesús, Jesucristo detalla el Rostro de Dios con sus enseñanzas, parábolas y acciones, recogidas por Mateo, Marcos, Lucas y Juan, en sus narraciones del Evangelio. | |  |
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| Entender las implicaciones de la manifestación del Rostro de Jesús, puede sensibilizar y disponer para lo que en verdad importa: el silencio para contemplarlo, escucharlo, y actuar en consecuencia: venerarlo amando al prójimo. |
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