Significados de la fotocomposición 27/03/2009inicio|anterior|siguiente
1. Reconocimiento de la Divinidad de Jesús. Hacer surgir fotos de Sí Mismo, en diferente tiempo –86 años– y lugar, y que todas coincidan, sólo puede ser realizado por inteligencia y voluntad divinas. Esto parece enfatizar la secuencia del fotógrafo José Antonio Duch Manzano obtenida a las 5 p.m. del 6 de febrero de 1999 cuando circulaba con Andrés Castellá Planch rumbo a Mineral el Chico, en El Mezquital, una de las zonas más pobres de México. Ambos vieron a Jesús.

La segunda toma es toda una teofanía, tres luces perfectamente identificables coinciden en la Persona: una, sobre la cabeza; una en el corazón y otra, lo circunda a la altura de la cintura, lo cual evoca la visión del Hijo de Hombre de Ezequiel (1, 26-28): “Por encima de la bóveda que estaba sobre sus cabezas, había algo como una piedra de zafiro en forma de trono, y sobre esta forma de trono, por encima, en lo más alto, una figura de apariencia humana. Vi luego como el fulgor del electro, algo como un fuego que formaba una envoltura, todo alrededor, desde lo que parecía ser sus caderas para arriba; y desde lo que parecía ser sus caderas para abajo, vi algo como fuego que producía un resplandor en torno, con el aspecto del arco iris que aparece en las nubes los días de lluvia: tal era el aspecto de este resplandor, todo en torno. Era algo como la forma de la gloria de Yahveh. A su vista caí rostro en tierra y oí una voz que hablaba.”

Hacia octubre de 2006 el autor de estas fotografías, Antonio Duch Manzano desconocía esta cita bíblica. Interrogado sobre si había podido ver el Rostro de la Persona, pese a la luz que lo envolvía, contestó afirmativamente; que si lo recordaba, “Su Rostro nunca se me va a poder olvidar”, respondió, y enfatizó su mirada. Entonces se le remitieron todas las fotos y la fotocomposición, para que señalara si era la Persona vista y cuál de las imágenes se correspondía mejor a la Persona vista, respondió que sí era la Persona que había visto y que la de la fotocomposición era la imagen que mejor se correspondía a quien había mirado cuando tomó las fotos.

2. Adoración y reparación de la Eucaristía. Tres fotos están vinculadas a la Reparación de la Eucaristía; España, México y Roma. Cristo subraya así su Presencia en la Eucaristía y su inmenso dolor por el desprecio que le inflingen quienes desdeñan su sacrificio o se acercan a Él indignamente. Su Rostro es reflejo de su Sustancia y un exhorto a buscarlo y honrarlo en la Eucaristía, que es su carne y su sangre entregadas para nuestra redención. Que trece fotos, juntas, refieran lo que ve un ojo, y otra foto sola refiera lo que el otro ojo ve, produciendo la tercera dimensión, evoca una de las cualidades del Milagro Eucarístico de Lanciano (s. VIII): puestos en la balanza, cualquiera de los coágulos pesa lo que los otros cuatro.
Los Milagro Eucarísticos han tenido lugar cuando el Sacerdote, al Consagrar, duda de la transubstanciación, esto es, que el pan se convierta en el Cuerpo de Cristo, y que el vino se convierta en su Sangre.

 

3. Unidad. Las fotos unidas hacen un Rostro más definido y aun tridimensional, y del que dimana luz que puede ser retratada. Lo cual evoca la oración que Jesús dirige al Padre previo a su Sacrificio: “No ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en Mí, para que todos sean uno. Como Tú, Padre, en Mí y Yo en Ti, que ellos también sean uno en Nosotros, para que el mundo crea que Tú Me has enviado” (Jn 17, 20). Es, pues, un llamado urgente a la unidad de los cristianos haciendo a un lado cualquier diferencia; de la misma forma que, respecto a las fotos, los retoques o defectos de exposición, impresión y copia de cada foto en particular, quedan eliminados al sobreponerse y hacer una única imagen. El ejemplo actual de la fuerza de la unidad nos lo da la comunidad de Taizé, fundada por el Hermano Roger Schutz, y a la que Juan Pablo II llamó “pequeña primavera del Evanglio”.

4. Universalidad. La fotocomposición es fruto de todas las fotos coincidentes, en la que están incorporadas aun las fotos que por su baja calidad, pudieran no haber sido tomadas en cuenta; pero esas fotos también contribuyen al resultado final. Esto significa que ningún grupo sobra de los que confiesan a Jesús como Redentor, y aun de los que actúan de buena voluntad, de acuerdo al Anuncio del Nacimiento de Jesús, hecho por el Ángel a los pastores: “Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad“. Baste evocar al respecto, los frutos de Chiara Lubich al fundar los Focolares.

 
 

 

5. Santidad. En las fotos, pareciera que la luz que envuelve al rostro hubiese impedido su registro fotográfico detallado, dando idea de la gloria que circunda a Jesús, de forma que fueron necesarias 14 exposiciones y combinarlas para que surgiera una imagen fiel. El áurea no es un adorno que se pueda conseguir con dinero o por influencia. Es el fruto de la santidad que da armonía y salud plenas al alma, mente y cuerpo. Llamados a imitar a Cristo al ser consagrados por el bautismo, los cristianos están urgidos a la santidad, que es la comunión con la Divinidad, el cumplimiento de sus mandatos, la aceptación de Su voluntad y la diligente respuesta para llevar a cabo los planes providenciales que surgen al caminar en fe.

6. Llamado a la conversión, la paz y la concordia. Siete fotos surgieron en lugares que viven momentos de violencia o disolución social; París, México, España, Italia, Israel y Colombia 1a. y 2a. Ante el antitestimonio que del Señor damos las personas y las sociedades cristianas, el cual genera un clima de disolución social y violencia, Cristo “da la cara” por sí mismo, rescatando la integridad de su Evangelio que postula –y nos convoca a acogernos y a prodigar– la verdad liberadora, la justicia misericordiosa, el amor compasivo, la fidelidad pacificadora y la esperanza consoladora. Es un llamado a la conversión y a la reconciliación. Este aspecto es particularmente sensible, pues los antivalores que asfixian a las personas y a las sociedades de hoy tienen su origen en vivir ajenos a Dios, y por consecuencia, ajenos al prójimo. No está de mas un examen de conciencia para, convertidos, volver a Dios y permanecer en su gracia.

7. Piedad y Misericordia. Dos fotos son fruto de peregrinaciones, a Tierra Santa y a Santuarios de Europa. Las peregrinaciones conjugan piedad y misericordia, el amor a Dios con el amor al prójimo –Jesús nace como peregrino y muere al culminar una peregrinación–. Al respecto es aleccionador el testimonio de Gloria Polo, quien fulminada por un rayo y durante su muerte clínica es sometida al examen de su vida según los Mandamientos de la Ley de Dios previo a ser confinada en el infierno. En el último instante invoca a Jesús, quien detiene su caída y le muestra la razón por la cual le dará una segunda oportunidad: Conmovido ante la gráfica del suceso en un diario, el hombre más humilde de Colombia cae en tierra y promete a Dios peregrinar a un Santuario en el otro extremo del país, si se apiada de aquella mujer desecha por el rayo y la deja vivir. Entonces recibe de Jesús una orden imperante: repetir mil veces mil aquel acto de misericordia; y en todo caso estar consciente de la severidad de su segundo juicio. Recuperada, su vida es un peregrinar continuo para relatar su testimonio.

 
 

8. Amistad con Dios. Dos fotografías surgieron en oración personal. No hay forma de llegar a la intimidad con Dios, de amarlo, de vivir en Presencia de su Rostro y de conocerlo en la frágil medida de una singular vida humana, sino a través de la oración. De los innumerables testimonios se ofrecen aquí los Relatos de un peregrino ruso, a quien inquieta y cautiva la indicación de Pablo: Orad sin cesar (1Tes 5,17), pues la bellísima y confortante narración introduce didácticamente en su ejercicio y comprensión a través de la lectura de la Filocalia, la cual compendia enseñanzas de los Santos Padres de Oriente.

9. Testimonio; fe y razón son complementarias, no antagónicas. La sobreposición de fotografías es el método utilizado por la NASA con las fotografías del telescopio espacial Hubble para poder ver el espacio profundo. En este caso, el método ha servido para poder ver el Rostro de Jesús con más claridad, y luego, con esta fotocomposición, para poder compulsar la Sábana y el Sudario. Ahora la ciencia empieza a descubrir que no en seis días, sino tras la primer milésima de segundo luego del “big bang”, el universo primigenio ya estaba ahí; y algunos, apenas se resisten a pronunciar –al pan, pan; al vino, vino– la palabra Creación. La tarjeta de presentación de Luis Pasteur tenía una leyenda: Un poco de ciencia nos aparta de Dios. Mucha, nos aproxima.

 
 

10. Devoción. El latín devotus significa consagrado, dedicado; y devoción es amor profundo o sentimiento intenso y de respeto. La persona devota es transformada por el amoroso temor al Amado al fijar su devoción en el específico atributo que lo cautivó, y mediante el cual profundiza en su conocimiento del Amado. La devoción trasciende la imagen hacia el atributo y de éste al Amado. La verdadera devoción, Jesucristo mismo la precisó: No todo el que me diga ¡Señor!, ¡Señor! entrará en el Reino de los Cielos, sino aquél que cumpla la Voluntad de mi Padre”. Y esa está vertida en el Sermón de la Montaña. Eso es lo que procura la devoción, ese su fin: Adorar a Dios haciendo el bien al hermano, considerando que Dios nos amó primero.