| Agradezco a Nuestro Señor Jesucristo la Gracia de esta encomienda –nunca busqué ni pensé hacer un estudio de tal envergadura, donde los descubrimientos se sucedieron en cascada–. Manipular su Santa Faz al ensayar la sobreposición de fotos, y explorar las huellas de su Sacrificio Redentor, no está exento de delito; agradezco al lector sus sufragios de reparación por las afrentas cometidas a la Divina Majestad. Que este empeño contribuya a la conversión y la salvación de almas, para Gloria de Dios. El segmento de La Santa Faz está dedicado a mi hermana Verónica María del Carmen, quien al recibir por vez primera a Jesús en la Eucaristía, le ofreció su vida a cambio de la de nuestro padre, para que la familia no quedara en el desamparo; el de Los dos Testigos, a Manuel María Mijares Ferreiro, quien hizo la pregunta aquí resuelta, y contribuyó a forjar el carácter del autor; y el de Verónica, a la misma santa desconocida, pues gracias a su arrojo, a su amor y a sus sufrimientos, la humanidad puede acercarse a la Pascua Redentora de Jesús a través de la Sábana y el Sudario, no siempre justipreciados, incluso por quienes más debiesen hacerlo. Gocen ya de la Luz del Rostro de Nuestro Señor. Agradezco a mis padres, Rodolfo Hernández Labastida y Martha Rodríguez Ruiz y a sus hermanos, mis segundos padres, Ramón Hernández Labastida y Rebeca Rodríguez Ruiz, el haberme enseñado, con su desprendimiento, las alturas y dimensiones del amor. Agradezco a Miguel Félix, Perla Ramos de Mazariegos †, y José Antonio Duch Manzano, de México; a la Hermana Dorothea Link, de Alemania; a Richard Faenza, de Malta, a Guido Rojas, y Liliana Gómez, de Colombia, y a Fernando Miguel García Irízar, de Cuenca, España, el haber facilitado fotos misteriosas y datos sobre las mismas; a Gloria Polo, de Colombia, por permitir publicar aquí su testimonio; a Rodolfo Hernández Rodríguez, de Washington, y a Luigi Battistini, de Perú, por sus enriquecedoras sugerencias; a Rodolfo Vera Hernández su colaboración para la traducción al inglés de la primera edición; a Ramón Méndez Estrada, por la revisión de los textos de esta segunda edición, a Ramón Hernández Labastida su colaboración para traducir al inglés la Segunda Edición, y a Fernando Izquierdo, de España, por su iniciativa para realizar y ofrecer gratuitamente estas investigaciones en formato de e-book.
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