Es probable que el libro Vindicatis Salvatoris no fuera tomado en cuenta por los historiadores de la Sábana –pese a que el original data de la época del emperador Claudio, que gobernó de los años 41 a 54, y refiere sucesos que no van más allá del año 36–, porque le fueron añadidas leyendas de las que existen manuscritos de los siglos VIII o IX, y se conservan sólo transcripciones posteriores, según expone Edmundo González Blanco en su traducción de los Evangelios Apócrifos (CNCA. México, 2002. p. 303). Un hombre de la Edad Media, cuya ciencia dictó que el Vespasiano y el Tito de la original Historia de la curación del emperador Tiberio (años 33-36), eran los mismos y no homónimos de los que comandaron las acciones del ejército imperial poco más de 30 años después, determinó escribir en forma muy liberal la caída de Jerusalén y el sitio de Massadá (años 66-70), insertar su ficción en medio del texto primigenio, renombrar el conjunto como Venganza del Salvador y deshacerse del original.Y, pese a las leyendas que lo falsean, es en este texto en el que se hallan, implícitas y lógicas, las explicaciones sobre las inscripciones en la Sábana y la huella en el párpado; y explícitas, sobre su extracción de Jerusalén. | ![]() Entrada triunfal de los generales del ejército imperial Vespasiano y Tito a Roma, con los tesoros del Templo de Jerusalén como botín (año 69).
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