| Las muertes prematuras de todos los herederos hizo que Tiberio ascendiera al trono imperial envuelto en suspicacias, que continuaron durante sus primeros años como emperador, por más muertes dentro de la familia imperial y por sus dificultades con el Senado, por lo que decide retirarse a Villa Jovis, en Capri, transcurridos 12 años, en el año 26 de nuestra era, y desde ahí gobernar. | Tiberio gobernó con notable eficacia, y esto, en un ambiente de conspiraciones, intrigas y suspicacias, sólo fue posible merced a medidas de gran astucia: acrecienta la guardia pretoriana y es Sejano, el jefe del Pretorio, quien queda responsabilizado del gobierno de Roma, encausando así hacia éste toda posible inconformidad ciudadana; en paralelo, decreta la Lex Majestad, que hace punible | incluso la sospecha de acción contra el Pontífice máximo, lo cual acarreará ejecuciones sumarias, de las que no se salvará ni su esposa. Tiberio llevaría ya nueve años en Capri, acrecentando su fama de disoluto a los ojos de sus biógrafos adversos y sufriendo una dermopatía que le hacía tener el rostro cubierto de emplastos, cuando tiene lugar el viaje de Velosiano a Jerusalén. |
![]() El complejo de Villa Jovis se asienta en lo alto de un acantilado. Un historiador narra que, queriendo halagar al emperador, un pescador escala el acantilado para regalarle un pescado, pero se asusta tanto Tiberio creyendo que es un conspirador al verlo surgir en la terraza, que ordena restregarle el pescado en la cara al pescador. | ||