![]() La ubicación del Rostro en esta cuarta aplicación la dieron las huellas del ceño y el arco superciliar derecho; las demás manchas eran hasta entonces inciertas, dado que el Rostro ocupó la misma región que tuvo contacto con la herida del costado durante la segunda aplicación.
| En esta aplicación el Sudario medió entre el Rostro y el palo-anda con el que se le levantó la cabeza a Jesús para colocar en el mentón la venda con que se practicaba el arnés; las flechas amarillas señalan el borde de esta venda, que por haber servido para oprimir el Sudario contra el torso, estaba manchada y húmeda. Aparece la huella del palo en medio de la frente; en cambio, no aparece la herida en forma de “3”, característica del Hombre de la Sábana, porque el Sudario se usó para preservar el palo del contacto con cadáver, no para limpiar el Rostro; esto, el giro e inclinación de la cabeza según quedó al morir Jesús, y el propio objetivo de la aplicación, obraron para que el Sudario tocara el Rostro sólo en forma parcial. Se aprecian los orificios nasales taponados con una gasa ya saturada de sangre. La mancha de sangre de la barbilla, más baja que ésta, indica que, al levantar la cabeza, la boca se abrió, lo cual revela que esta operación se realizó recién muerto Jesús, con el cuerpo aun no afectado por el rigor mortis. | |