La Ley de Moisés, al impedir que Jesús fuera tocado al haber sido condenado a muerte por blasfemia, obró para que las huellas de la Pasión y Muerte de Jesús llegaran completas e intactas, mediante la Sábana, hasta nuestro días; pero sobre todo, y lo más importante: la prohibición mosaica obró para que se cumpliera a cabalidad la Misión Redentora de Jesús, pues, sin saberlo, al condenarlo, el Sumo Sacerdote practicó, en y con Jesús, el Sacrificio de doble calidad para el que había sido enviado, y que recién había precisado al celebrar anticipadamente la Pascua con sus discípulos: el de Holocausto, mediante el cual, con su obediencia, sometiéndose a la voluntad del Padre, Jesús restableció la amistad del género humano con Dios, sellando con su sufrimiento corporal y con su sangre la Nueva Alianza; y el de Anatema, según el cual, y de la misma manera, Jesús pagó el precio de muerte de todas las rebeldías y las miserias del alma que se reconozca necesitada de rescate, brindándose como redentor a quien con libertad y sinceridad se acoja a su sacrificio mesiánico, sujetándose a su señorío. Mientras que en el sacrificio de holocausto la Ley de Moisés preveía que la tribu de los levitas recibiera para su sustento lo sacrificado, para el sacrificio de anatema la Ley de Moisés exigía que lo sacrificado se reservara por completo a Dios. | |||
![]() | Por la necesidad de reservarse por completo a Dios como víctima redentora, es que, cuando se le aparece a María Magdalena el día de la resurrección y ella al reconocerlo se arroja a sus pies, Jesús le advierte: “¡No me toques!, que aun no he subido al Padre.” | ![]() | En cambio, una semana después, reta a Tomás a meter su dedo en las heridas de los clavos y su mano en la del costado, según exigió el discípulo para creer que Jesús había resucitado. Aquí Tomás es tentado como Adán. Si Tomás lo hubiese tocado, habría anulado la calidad de sacrificio redentor de la Pasión y Muerte de Jesús, según la Ley de Moisés. Pero Tomás cayó a tierra al tiempo que exclamaba “¡Señor mío y Dios mío!” Jesús le responde: “Crees porque has visto”, no le dice “Crees porque has tocado”. Así, Jesús ascenderá intacto al Padre. |
El Sudario y las vendas sirvieron como auxiliares para no tocar a Jesús durante su proceso sepulcral. | |||