| Por la forma en que murió Jesús, el impedimento mosaico para tocar cadáver facilitó la manipulación del cuerpo: una vez retirada la corona de espinas, bastó poner delante del crucificado un palo largo y frente a este palo anudar la venda con la que se practicó un arnés –el palo debió tener un tamaño similar al de la Sábana en sentido longitudinal: 4.36 m, de forma que ésta pudo haber sido comprada enrollada a ese palo, dispuesta según la costumbre judía–, otra venda que pasó por detrás de las rodillas también se anudó ante el palo. Se degolló el clavo de los pies, con una venda se desplazó cada pie para sacarlo del clavo y, apoyando el palo en el patíbulo, se elevó el cuerpo; al tiempo que el palo se elevaba se fue corriendo hacia abajo para dejar espacio al portador de pies; luego, se degollaron los clavos de las manos, que se desplazaron de la misma manera para retirarlas de los clavos, y colocarlas en el regazo. El portador de cabeza sólo necesitó bajar el palo del patíbulo a su hombro para estar en posición de trasladar el Cuerpo. | |
Y así, como cordero sacrificado o presa de caza, sujeto al palo con las vendas, apenas cubierto el Rostro con el Sudario, el cuerpo de Jesús fue trasladado en anda al sepulcro. Ni esa ignominia se le ahorró. | ![]() En la Sábana hay un reguerillo de sangre que baja hacia la espalda desde la zona renal, y corre hasta el centro de ésta, que coincide con la parte más baja del cuerpo al ser trasladado en anda. | |