Se desconoce cómo, cuándo y por qué salió de Jerusalén (lo contesta la 3a. parte de este estudio); el historiador y antropólogo Ian Wilson, quien ha documentado su itinerario, la ubica en Edessa ya en la segunda centuria. Durante una persecución es tapiada y redescubierta en 525 al remodelar el templo tras una gran inundación. El emperador Romano Lecapeno la traslada a Constantinopla en 944. En 1204, el cruzado Otto de la Roche se apodera de ella y tras conquistar Atenas, la lleva a Francia en 1206 como regalo para su padre, Poncio de la Roche. En 1353 pasa a Lirey, a manos de Godofredo de Charny; en 1453 Margarita de Charny se la regala a Ana de Lusignano, esposa de Ludovico de Saboya. En 1578, Manuel Filiberto de Saboya la traslada a Turín, y a la muerte de Humberto de Saboya, en 1983, pasa a ser propiedad de El Vaticano. |
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