Las quemaduras por radiación producen en la Sábana el equivalente a un negativo fotográfico, de forma que el negativo de la Sábana equivale a un positivo fotográfico. La prueba del Carbono 14 realizada en 1988 por los laboratorios de Oxford, Zurich y Tucson, coordinados por el Museo Británico, dataron la tela entre 1290 y 1360. Diversos estudios han probado el fallo de esa prueba, con argumentos diferentes: que la porción cortada de la Sábana era de un remiendo, que la Sábana está impregnada de una bacteria resistente al método de lavado previo a su datación, que la exposición a la Sábana a dos incendios, particularmente el de 1532, provocó que el carbono despedido impregnara la tela, rejuveneciéndola para efectos de la prueba, y, finalmente, que la propia radiación de la Resurrección produjo en ella ese efecto rejuvenecedor, según constató Dimitri Kouzenstov, quien radió telas de la época de Jesús de acuerdo a la proporción de tiempo, intensidad y elemento (deutrino) determinadas en los estudios de Judica Cordiglia en 1955, a la radiación a la Sábana, y produjo que las telas previamente datadas por el método del C-14 en el siglo I, vueltas a datar luego de la radiación, aparecieran como trece siglos más recientes. Realizó la misma prueba con vendas egipcias previamente datadas de hace tres mil años, pero las expuso 20 minutos a la porción de radiación, y la nueva datación del C-14 las remontó cerca de 40 mil años adelante, es decir, para esa prueba, esas telas aun no existen. Sea uno o el conjunto de factores, el fallo fue evidente y evidenciado. En sus estudios a la Sábana de 1978, Jakson, Jumper y Morten compendiaron las propiedades de la radiación o de la llamada imagen sindónica: absoluta superficialidad, extrema pormenorización, estabilidad térmica y química plenas, comprobada ausencia de pigmentación de cualquier clase, estabilidad al agua, no direccionalidad, negatividad y tridimensionalidad –esta última probada con el visor VP8 de la NASA. | ![]() |