El 4 de septiembre de 1532 un incendio en la Santa Capilla de Chambéry fundió en una esquina la plata del cofre donde se guardaba la Sábana, la cual sufrió quemaduras simétricas a todo lo largo. Del 16 de abril al 2 de mayo de 1534, cuatro monjas clarisas cosieron la Sábana a un soporte de tela de Holanda, con remiendos a este en las perforaciones que dejaron las quemaduras.

Pero además, de forma subrepticia, las religiosas separarían la tira que La Verónica arrancó a todo lo largo de la Sábana para sujetar con esta el cuerpo de Jesús al varal, y que volvió a unir a la Sábana en los largos días que pasó en Qumrán. Las monjas la seccionarían en fragmentos que remitirían a los conventos de la Orden y, en su lugar, le habrían añadido a la Sábaba el remiendo de algodón del que, inadvertidamente, se cortaron fragmentos para hacer la prueba del carbono 14 y otros análisis.

En Qumrán La Verónica también habría cosido el Sudario a la Sábana para manipularla mediante este. Al confiscar Velosiano la Sábana, arrancaría el Sudario, que La Verónica recogió para salir precipitada en pos de la Sábana que le arrebataban. En Jerusalén se lo encargaría a Nicodemo al tener que partir de inmediato a Capri en la comitiva de Velosiano. Este sería el origen y motivo de los pespuntes e hilos que el edices supuso, sujetaron el Sudario a la cabellera de Jesús, en cuyo caso, hilos y pespuntes estarían manchados de la sangre que empapaba la cabellera, cosa que no se observa.