Que Eusebio de Cesárea, primer historiador de la Iglesia, consignase haber estado ante las cartas que se intercambiaron Jesús y Abgar, y detectar las pinturas en la capilla de Nuestra Señora de los Palomares, en Trebujena , y en la Catedral de Jerez de la Frontera , ambas en la provincia de Cádiz, España, las cuales ostentan la leyenda "Verdadera efigie de Nuestro Señor Jesucristo como fue enviado al rey Abgar", serían copias del original perdido, pintado en vida de Jesús por Hanan, archivero de dicho rey armenio, para mostrárselo a su señor, ante la declinación de Jesús a la invitación real para establecerse en Edesa, hicieron que dejara de considerar leyenda la historia de Abgar y del mandylion (mantelito) con el acheiropoieto (imagen no hecha con mano humana).

¿Qué motivaría a Abgar a confinar la Sábana allí donde se halló quinientos años después, en el nicho sobre la puerta occidental del muro de su ciudad, y a no recuperar el sudario de manos de Nicodemo, cuando había enviado a su archivero Hanan a Jerusalén para ofrecerle a Jesús su ciudad como refugio contra sus perseguidores, y para solicitarle que lo curara de una afección en la piel por la cual le apodaban “El Negro”, y cuando había recibido efusivamente al discípulo Adai, enviado en avanzada por los apóstoles para evangelizar, y por cuya intercesión había sanado, y conservaba el retrato que hiciera de Jesús su archivero Hanan tras entregarle su carta en casa de Gamaliel? La respuesta puede inferirse de los evangelios.

Judas Tadeo y Simón Cananeo evangelizaron Armenia. Respecto a Judas, primo hermano de Jesús, me llamó la atención que Mateo sólo se refiera a él como «El Tadeo» al enunciar a los doce discípulos, cuando a los otros los menciona por nombre y sobrenombre, y sólo al consignar el pasaje en el que terceros mencionan a la Madre y nombran a los hermanos del Señor, aparece su nombre, fórmulas que replicará Marcos (Mt 10,3. Mc 3,18. Mt 13,55 y Mc 6,3), mientras que ni Lucas ni Juan consignan tal sobrenombre de Judas. Tadeo significa enérgico en Arameo, y celoso de la Ley en Hebreo. Es probable que en el círculo de los discípulos, Judas desdeñara a Mateo por haber sido publicano cobrador de impuestos, y este se resintiera y le impusiese a Judas el sobrenombre de Tadeo en sentido despectivo. Y que Judas, fiel a su talante, al llegar a Edesa luego de la muerte de La Verónica, exigiese a Abgar confinar la Sábana por ser una tela impura, y por la misma razón abstenerse de enviar por el sudario. Hago notar que digo que Marcos copió a Mateo y no a la inversa, según los eruditos que suponen escrito primero el Evangelio de Marcos. La razón la obvia la motivación descrita. Instruido por Pedro, Marcos no tenía razón para eludir el nombre de Judas, de modo que la disposición de los Evangelios es consistente con su redacción cronológica.

La Leyenda del Mandylion de Edesa nos depara la conclusión o el epílogo de la historia de Abgar y Judas Tadeo. Según esta, con su respuesta Jesús envía a Abgar su rostro impreso en una tela, el mandylion o mantelito, y hay una pintura que representa el gesto de Jesús de imprimar su rostro aproximándolo a la tela , un acheiropoieto o “hecho sin mano humana”. Pero vemos como contrapunto que es el archivero Hanan quien pinta a Jesús para mostrárselo a su señor. ¿Cuál es, pues, el origen de esta especie?

La disparidad de proporciones y tamaños con los que se representa el Mandylion hacen pensar en su origen legendario. Y no es convincente que esta disparidad se deba a las formas en las que la Sábana fuera doblada para su veneración. Además, la leyenda del Mandylion es anterior al descubrimiento de la Sábana. Un dato más: históricamente, la primera en llevar el nombre de Verónica fue una princesa armenia. Y si bien ya vimos que Verónica muere en Edesa, su velo permaneció en Jerusalén hasta el siglo VII, y de allí salió para recorrer el norte de África hasta España, en camino opuesto a Armenia. El Mandylion tampoco es, pues, el velo de La Verónica.

Por los días en que discurría sobre estas cuestiones, la internet me informó de otro “acheiropoieto”, más reciente: en 1967, Francesco Cavicchi fue con su mujer a San Giovanni Rotondo para encontrarse con el padre Pío. Durante su entrevista al hombre se le cayó el pañuelo que el santo recogió para devolvérselo. Al año siguiente el fraile murió. Cuando en 1969 los Cavicchi volvieron al lugar, descubrieron que el pañuelo tenía una doble impresión, el rostro de Cristo por un lado, y el del padre Pío por el otro . El matrimonio conservó la prenda hasta su fallecimiento –en 2005 él, y ella en 2009– sin darla a conocer. A la muerte de ambos pasó a ser custodiado por un convento del Véneto. Los religiosos no quisieron informar del asunto hasta someter el pañuelo a una prueba científica, que, se infiere, dictaminó ausencia de pigmento e imprimación inexplicable.

Mi imaginación dibujó el cuadro explicativo: sería al cuestionar Judas a Abgar por el nombre que daba a su hija, por lo que este refirió a Judas su posesión de la Sábana y la solicitud de La Verónica de enviar por el sudario. Fue entonces que Judas le exigió sepultar la Sábana por se una tela impura. Incumplir su palabra dada a La Verónica, de atesorar la Sábana y rescatar su velo, por obedecer la orden del apóstol, hizo que Abgar enfermara por depresión. Judas se apartó para orar por él —“El que se aparta para orar” es otro significado de Tadeo—. Al hacerlo, como el judío que era se puso sobre la cabeza su taled o manto de oración —el tamaño y proporción del taled es más próximo a un mantelito o mandylion—. Al retirar su manto Judas advertiría en este la impresión del rostro de Jesús. Fue pues, y se lo proporcionó a Abgar como regalo del Señor por su obediencia, exigiéndole que, según la costumbre judía, pidiera que al morir lo enterraran con dicho manto. Al quedar así incógnito, al mandylion se le representa de diferentes tamaños y proporciones. La única forma de probar esta hipótesis, es que se encontrara y abriera la tumba del rey Abgar V.

Y por lo mismo, y a despecho de su talante judío que abominaba las imágenes, la iconografía cristiana representa a Judas Tadeo con un medallón con la imagen de Jesús en el pecho.